Adriana Rojo

La música como vehículo de transformación personal,profesional y espiritual

Adriana Rojo con su violonchelo

Acompaño a músicos profesionales a detectar y eliminar los bloqueos internos que le están impidiendo evolucionar en su carrera profesional y construir una vida musical más consciente y equilibrada, donde el bienestar personal y la excelencia artística avancen de la mano.

“La música no vino a tu vida por casualidad. Llegó a tu vida como un camino de evolución. A través de ella vienes a conocerte, a trascender tus límites, a despertar tus dones y a poner aquello que eres al servicio de algo más grande.”

Todos los músicos queremos

Disfrutar de la música

Vivir con bienestar

Sentirnos libres sobre el escenario

Tener una carrera sostenible

Desarrollarnos como personas

Ser felices

Pero ésto no siempre es así…

Si alguna de estas frases te habla directamente al alma…

He perdido la ilusión y siento un vacío a pesar de haber alcanzado objetivos profesionales.

El dolor limita mi rendimiento y vivo con miedo a que afecte a mi carrera.

Vivo agotado, con presión constante y sin capacidad para desconectar.

Me siento atrapado, desmotivado y he dejado de disfrutar de tocar.

Los nervios me impiden expresar todo mi potencial sobre el escenario.

Vivo atrapado en la autoexigencia y nunca siento que es suficiente.

Ya no encuentro sentido a mi profesión y toco por inercia.

Estoy física y emocionalmente agotado y temo no poder sostener ese ritmo.

He logrado reconocimiento, pero siento que ha descuidado mi bienestar y mi vida personal.

Quiero seguir creciendo sin caer en el estrés, la ansiedad o el agotamiento.

No es que haya algo mal en ti, es que nadie te enseñó a sanar la relación más importante de tu carrera:la que tienes contigo mism@.

Estás en el lugar indicado si quieres…

Reconectar con la ilusión y el sentido que te llevaron a elegir la música.

Identificar los bloqueos emocionales y mentales que están frenando tu evolución.

Comprender el origen de tu autoexigencia, inseguridad o miedo a no ser suficiente.

Relacionarte con los nervios escénicos desde una mayor calma y confianza.

Escuchar las señales de tu cuerpo antes de llegar al dolor y el agotamiento.

Liberarte de patrones que afectan a tu bienestar, tus relaciones y tu rendimiento.

Tomar decisiones profesionales más alineadas contigo.

Recuperar el placer de tocar y expresarte con mayor autenticidad.

Construir una carrera sostenible en la que el éxito no implique sacrificarte.

Integrar bienestar personal, crecimiento interior y excelencia artística.

Elige tu camino hacia la libertad musical

Sesión individualReconexión musical

Una sesión individual de 90-120 minutos para identificar y transformar el bloqueo que hoy limita tu bienestar o tu carrera.

En esta sesión:

  • Exploraremos el momento personal y profesional en el que te encuentras.
  • Identificaremos el conflicto, bloqueo o patrón que está afectando a tu relación con la música.
  • Observaremos cómo se manifiesta en tus emociones, pensamientos, cuerpo y decisiones.
  • Definiremos el paso a paso que necesitas transformar para recuperar tu equilibrio.
  • Estableceremos una ruta para que puedas comenzar a avanzar.

Duración: 90-120 minutos

Inversión: 100 €

Modalidad: [online]

Reservar mi sesión

Instituto MúsicosConscientes

Programa de acompañamiento de 12 meses para músicos profesionales que desean transformar la forma en la que viven su profesión.

El programa recorre tres dimensiones inseparables: La relación contigo, tu manera de interpretar y la carrera que estás construyendo

EN TRES FASES:

  • Fase 1 - Liberación interior
  • Fase 2 - Tocar conectado a algo más grande que tú
  • Fase 3 - Reinventa tu carrera profesional para que refleje quien realmente eres
QUIERO MÁS INFO

Con doce años quise entrar al conservatorio. Me dijeron que era demasiado mayor para empezar. Ese día, sin saberlo, acepté una creencia que marcaría todo lo que vino después.

Lo que siguió fue un camino lleno de obstáculos que ningún músico debería tener que atravesar solo: abuso por parte de un director de orquesta que condicionó mi autoestima y mis relaciones durante años, profesores que me dijeron que parecía "una vieja derrotada de 65 años", que tenía "mano de palo", que tocando así no llegaría a ningún lado. Repetí cursos. Perdí años. Trabajé en restaurantes para pagarme el conservatorio mientras hacía una carrera universitaria que la sociedad me exigía pero mi alma no quería.

En el escenario me paralizaba. No respiraba. Se me olvidaba todo. Había momentos de pérdida de conciencia frente al jurado. Mi fin de grado fue con 53 músicos que organicé sola, sin ayuda de nadie, y el mismo día en que el jurado me puso un 8,7, recibí una llamada para darme "la enhorabuena por lo mal que lo había hecho".

Y sin embargo, en medio de todo ese dolor, la música también me regaló momentos extraordinarios. Durante mis años de estudiante en Málaga fui llamada a tocar con orquestas de toda España y participé en giras junto a artistas de talla mundial como Il Divo, Andrea Bocelli, Raphael, Plácido Domingo, Ainhoa Arteta, Marta Sánchez, Niña Pastori, La Húngara y José Mercé. En Dinamarca, además de los conciertos de solista, toqué con orquestas profesionales y diferentes agrupaciones a nivel internacional. El talento siempre estuvo ahí. Lo que me frenaba estaba dentro.

El punto de quiebre llegó en Madrid, con 25 años y más de 16 tocando el chelo, cuando la profesora me miró y me dijo: "Adriana, yo ya no sé qué más hacer contigo ni cómo ayudarte." Ahí se me vino el mundo encima.

En el autobús de vuelta a Málaga tomé una decisión: si nadie sabe cómo ayudarme, lo haré yo misma. Y luego ayudaré a otros.

Ese día comenzó un viaje que me llevó a recorrer España, México y Estados Unidos en busca de los mejores mentores en desarrollo personal. Me formé como terapeuta, hice un máster en respiración celular, estudié marketing y comunicación, me convertí en conferencista. Viví en Dinamarca, donde — partiendo desde cero, sin contactos y en un idioma que no era el mío — conseguí hacer seis conciertos de solista por todo el país. Lo que durante años me habían dicho que era imposible, sucedió.

Pero el mayor punto de inflexión llegó cuando encontré a Dios y la filosofía de David Hawkins. Todo lo que había vivido cobró sentido. El sufrimiento se convirtió en propósito. Y de Costa Rica a México, empecé a llevar esta nueva visión a cientos de músicos a través de conciertos, conferencias y formaciones.

Hoy, todo ese camino — las heridas, los aprendizajes, las transformaciones — vive dentro de éste universo de Músicos Conscientes. No como teoría. Como experiencia real, transmitida con amor, con método y con la certeza de quien ya estuvo donde tú estás ahora.